El AVE: estaciones sin viajeros

Con poco más de veinte años de historia (la primera línea que unía Madrid y Sevilla se inauguró el 14 de abril de 1992), la Alta Velocidad Española (AVE) se encuentra entre las más importantes del mundo si se atiende a las cifras que maneja el gestor de Infraestructuras Ferroviarias (ADIF).

Según los datos de dicho organismo, España cuenta con 3.100 kilómetros de red ferroviaria de alta velocidad que “han generado desarrollo, mejorando la vertebración del país y la calidad de vida de las personas”. Al día, son más de 300 los trenes que circulan por las vías de alta velocidad, en las cuales se alcanza una velocidad media de 222 km/h, más que en Japón (218 km/h) y Francia (216 km/h). Al año, los trenes de AVE son utilizados por casi 23 millones de viajeros (cien mil al día), según los datos de 2011, acumulando desde el primer día de su puesta en servicio (allá por 1992, coincidiendo con la celebración de la Exposición Universal de Sevilla) más de 140 millones de usuarios, a los que hay que añadir otros 52 millones de viajeros que se han beneficiado de los servicios complementarios que utilizan la red viaria de alta velocidad. Todo ello, en base a 30 estaciones distribuidas en 21 provincias que ofrecen la posibilidad de viajar en AVE al 60,3% de la población española.

Con estos datos en la mano y los próximos proyectos de construcción de líneas de alta velocidad en España (se están construyendo otros 1.500 kilómetros y se estudia la viabilidad de otros 900 kilómetros), está clara la apuesta de la administración por este medio de transporte. A pesar de que cada kilómetro de construcción de una línea de alta velocidad cuesta doce millones de euros (cuando la cosa no se complica y la geografía eleva los costes hasta los 60 millones de euros que cuesta atravesar la Cordillera Cantábrica) y su mantenimiento asciende a 120.000 euros. Y a pesar de que se cuenta con 52 aeropuertos que dan servicio a muchos de los destinos elegidos por el tren, estableciendo competencias absurdas entre medios de transportes, como sucede con el Puente Aéreo que une Madrid y Barcelona. No olvides que hay buenos hoteles en Madrid baratos en el centro.

Aunque lo que no parece que estén tan claros son los beneficios generados y de los que tanto se presume desde la administración. Porque, al igual que sucede con los aeropuertos que no tienen ni pasajeros ni aviones, hay muchas estaciones de AVE que carecen del tráfico suficiente de viajeros como para justificar no ya su construcción, sino la de todo el trazado. Más allá de discutir la ubicación de algunas estaciones alejadas de los cascos urbanos, como Guadalajara, o cerca de localidades de reducidas dimensiones (Tardienta, mil habitantes), se trata de entender para qué sirven tales estaciones.

Los casos más llamativos son los de las estaciones de Antequera-Santa Ana, Huesca, Calatayud, Puente Genil-Herrera, Tardienta y Gaudalajara-Yebes. En conjunto, en el año 2010, ofrecieron servicio a 750.000 usuarios, aunque más revelador es saber que la estación de Tardienta, por ejemplo, el pueblo más pequeño en tener una estación de AVE, sólo aportó 54 viajeros al día a los 22 trenes que para cada día camino de Huesca, situada a solo 22 kilómetros.

Aunque, posiblemente, el caso más llamativo sea el de Guadalajara-Yebes, una estación levantada en un erial a diez kilómetros de Guadalajara. Alrededor de la estación se levantó un nuevo barrio de nombre Valdeluz (popularmente, Avelandia) que debía acoger a 34.000 nuevos vecinos. Con el pinchazo de la burbuja inmobiliaria, apenas dos mil personas habitan un lugar salpicado de carteles que anuncian la venta o el alquiler de las viviendas. Y el AVE, con once trenes parando cada día, ofrece servicio a 219 pasajeros dispuestos a pagar 25 euros por el billete que les lleva hasta Madrid. Por supuesto, es prácticamente más económico hacer el viaje en coche.

Son solo dos ejemplos, pero parece que nadie va a tomar nota. Francia (113 millones) o Japón (300 millones) tienen más usuarios que España con menos kilómetros de tren de alta velocidad. Los motivos pueden ser diversos: el precio de los billetes, la competencia con otros medios de transporte, la ausencia de potenciales usuarios, distancias más reducidas… El AVE ha dejado de ser la novedad que coincidió con la Expo sevillana para convertirse en algo demasiado habitual. Eso sí, construido por decisiones políticas que parecen no haber realizado los debidos estudios de viabilidad económica. Una vez más y van…