Fly Emirates, la aerolínea con más demanda de empleo del mercado

Dubái, Dubái, Dubái. La tierra de los megahoteles, los megabancos, los megamillonarios del petróleo y los megacochazos abandonados en medio el desierto; el principal centro comercial de Arabia, un paraíso de arena, gasolina y gas que ha invadido el mar con proyectos inmobiliarios estrambóticos y el cielo con torres infinitas. ¿Los derechos humanos? No hay prisa. De momento la homosexualidad puede suponer la muerte y los trabajadores extranjeros del sector de la construcción viven como cucarachas en minipisos.

El emirato empieza a disfrutar de una segunda juventud; después de los excesos del arranque del siglo xxi y la pronunciadísima crisis de 2009, que supuso una contracción del seis por ciento y que dejó a medio hacer toda clase de edificios e infraestructuras, ha recuperado el tono (crecerá un cuatro por ciento en 2013) gracias a la ayuda de Abu Dhabi (25.000 millones de euros), a la emisión de deuda (roza el cien por cien del producto interior bruto) y a la reestructuración de algunas de las principales empresas públicas de la región.

Sí, Dubái late al ritmo de sus empresas públicas, la mayoría pertenecientes al fondo soberano de inversión Dubai Investment Corporation, un monstruo con tentáculos en el transporte, el sector inmobiliario, la energía, las finanzas, el turismo y las telecomunicaciones. Suya es la filial The Emirates Group, propietaria, a su vez de la aerolínea Emirates. Por no olvidarnos de los hoteles de Dubai y los espectaculares alojamientos de Abu Dhabi. La compañía, fundada en 1985 y con una plantilla de 40.000 profesionales, ha crecido cada año un 20 por ciento; generó más de 60.000 millones de euros en 2012 y dio servicio a casi 40 millones de clientes. Es la séptima aerolínea del mundo por volumen de pasajeros, y no está dispuesta a acomodarse: quiere seguir creciendo y ampliar su lista de destinos, compuesta ya por 130 aeropuertos.

Con semejantes cifras y con semejantes planes, parece lógico que Emirates genere una gran cantidad de puestos de trabajo. De hecho, la empresa cuenta con un portal digital de empleo (http://www.emiratesgroupcareers.com/english/), cuyo grado de actividad, en comparación con el seco mercado español, que también ha afectado a las aerolíneas, resulta sorprendente. Y las condiciones no son malas, como pudieron comprobar todas las personas que se presentaron a las pruebas convocadas por Emirates en agosto en las ciudades de Valencia y Tenerife en busca de 4.000 (eso es: 4.000) tripulantes de cabina. Se ofrecía un contrato de tres años, un sueldo de aproximadamente 2.000 euros al mes (con la inexistente presión fiscal que caracteriza al emirato), casa (para compartir con compañeros del mismo sexo. Eso sí: sin el hacinamiento al que están sometidos los trabajadores de la construcción) y numerosos beneficios sociales.

Vale, en Dubái hace calor y el choque cultural es brutal, pero… ¡es como para pensárselo!