Las redes sociales en la bolsa: ¿éxito o fracaso?

Algunos expertos en inversiones bursátiles no confían en las acciones de empresas tecnológicas, ¿la razón? El riesgo que caracteriza al sector. Precisamente, la desconfianza en apostarle a las compañías tecnológicas radica en la incertidumbre de su éxito en el corto, mediano, y por supuesto largo plazo.

Por un lado, las tendencias y comportamiento de los usuarios de las redes sociales es un factor que ha vuelto imprevisible. Por ejemplo, para el caso de Twitter, desde el primer trimestre del año pasado hasta el segundo de 2013, la cifra de usuarios mensual creció un 58%, sin embargo, entre el último de 2012 y el primero de 2013 fue de un 10,3%, y entre el primer y segundo trimestre de este año el incremento fue solamente de un 6,9 por ciento. Por otro, y ya al hablar concretamente de las compañías de redes sociales, estas no poseen significativos activos -bienes- que respalden a los inversores en bolsa. Vemos cómo el capital de empresas como Facebook o Twitter está sustentado prácticamente en sus plataformas y en el volumen de usuarios que tienen. Entonces, otorgarle un valor a estos dos intangibles es una tarea compleja, y por supuesto de doble filo dentro del mundo bursátil.

Particularmente, Facebook en su momento de salida a la bolsa gozaba de un fuerte reconocimiento de marca, por lo que era un negocio atractivo para los inversores minoristas, o público en general. Esta red social puedo incrementar su precio de salida a la bolsa a 38 dólares por acción, lo cual implicó una valoración cercana a 99 veces su beneficio en el 2011; no obstante, tan sólo en su primer día de cotización, el valor cayó y siguió en picada por meses, hasta que en agosto de 2013 volvió a recuperar su valor de salida a la bolsa.

Entre tanto, Twitter debuta en bolsa este noviembre pero Wall Street no evidencia su entusiasmo frente a esta incursión, gracias a la experiencia decepcionante de Facebook en el 2012. La compañía planea recoger un máximo de 1.600 millones de dólares. En sí esta transacción le daría a Twitter un valor máximo de 12.500 millones de dólares, que representaría un poco más de la octava parte del valor que representa el mercado de Facebook, que era de 104.000 millones de dólares cuando debutó en la bolsa.

Las redes sociales han entendido a las buenas y a las malas que la mejor forma de asegurar ingresos es la venta de publicidad. De hecho, la nueva subida de las acciones de Facebook ha sido gracias a los anuncios para tabletas y smartphones, que representaron para la compañía 880 millones de dólares durante el tercer trimestre y le permitieron incrementar su facturación en sesenta por ciento respecto al año pasado. No obstante, para el caso de Twitter, según un sondeo de AP y CNBC, la mitad de los usuarios de Twitter dicen no fijarse en la publicidad, lo cual es un aspecto negativo para los anunciantes; o peor aún, el primer anuncio publicitario lanzado en Instagram desató controversia entre los usuarios, y muchos manifestaron su descontento.

Queda claro que la estrategia de las redes sociales debe orientarse principalmente a fortalecer su modelo de publicidad, para no dejar de ser popular entre los usuarios, y al mismo tiempo atraer el interés de los patrocinadores. Al parecer este será su salvavidas para no naufragar a largo plazo.

Hablar con certeza del comportamiento que tendrán las acciones de las compañías de redes sociales es algo casi imposible, pues las oscilaciones en sus precios parecen ser una constante y no hay certeza de la rentabilidad que se pueda alcanzar por medio de ellas. Ciertamente el reto que se les ha impuesto es el de demostrar cada día, y con más fuerza, que son capaces de ser rentables y que su modelo de negocio les asegurará ganancias para sí mismas y para sus inversores; lo difícil será convencer a un reacio mercado bursátil que parece haber aprendido de las lecciones del pasado.