Turismo enológico: la apuesta económica por el vino

Un sector en plena evolución del que participan varios negocios. Las bodegas han puesto de su parte, modernizado su arquitectura, dejando a un lado la idea de que solo se trata de un lugar donde se fabrican y se almacenan los barriles de vino. Los turistas extranjeros están interesados en conocerlas. De hecho, en Francia y Estados Unidos las rutas del vino superan en visitantes a otras atracciones más famosas.

No se trata únicamente de visitar bodegas, hacer catas y comprar vino. Los negocios que pertenecer al sector se identifican más como una opción turística relacionada con la calidad, los espacios naturales en zonas del interior y la tranquilidad. Los hay de todo tipo, desde agencias de viajes reconvertidas en organizadoras de estancias en municipios donde se produce vino (incluyen cursos de cata, reserva en restaurantes o reuniones de empresa) hasta bodegas que han creado un verdadera experiencia en torno al vino.

Una de las propuestas más conocidas es la de la bodega Marqués de Riscal, en Elciego (Álava), no para todos los bolsillos. El hotel, que está diseñado por Frank Gehry (autor del museo Guggenheim de Bilbao), la alta cocina y la organización de toda clase de eventos alrededor de la bodega son una prueba más de que la marca ha apostado no solo por darse a conocer en España, sino también por ser un reclamo internacional para intentar ganar puestos en la exportación a Asia. Hoteles Fabulosos: Encuentra los mejores hoteles baratos en 2018

Los meses de septiembre y octubre, que coinciden con la vendimia, se consideran la temporada alta del enoturismo. Más de 300.000 turistas aprovecharon estos dos meses en 2013 para visitar los lugares de producción de caldos, según la Asociación Española de Ciudades del Vino (Acevin), que se dedica a la gestión de las rutas del vino de nuestro país. Para formar parte de este organismo apoyado por la Secretaría de Estado de Turismo no basta con que una empresa esté interesada en trabajar para recibir visitantes. Ayuntamientos, negocios relacionados con la hostelería y los propios productores tienen que coordinarse para cumplir con los requisitos que se han pactado con la administración.

Los especialistas del turismo enológico creen que se convertirá en poco tiempo en una fuente importante de empleo. La cifra de puestos de trabajo que se generarán en los próximos años se ha situado en 50.000. Una de las razones que les lleva a pensar así es la gran demanda de enoturismo por parte de los visitantes extranjeros (representan ya casi un 20% de todas las visitas a bodegas).

Muestra de que se trata de una industria que va evolucionando y desarrollándose con éxito es que en la Feria Internacional del Turismo de Madrid de 2013 se dio más importancia a esta nueva forma de combinar estancias culturales con la gastronomía y el vino. Pero España tiene por delante trabajo para conseguir beneficios por parte del mundo asiático; de momento ha crecido la exportación a países como Corea del Sur, y las cifras son mejores que las de los proveedores más asentados en la zona, como Estados Unidos y Chile.