Desguaces La Torre, un negocio basado en la venta de piezas de coche

De recibir coches procedentes de compañías de seguros después de accidentes o averías, o de algún particular de la zona que decidía ahorrarse un dinerillo comprando piezas en la década de los 80, a lograr beneficios nada despreciables para una compañía que empieza con lo mínimo en la actualidad. Desguaces La Torre ha facturado más de cien millones de euros en un año.

Una empresa discreta de despiece de coches que ha ido creciendo hasta convertirse en un verdadero imperio. El primer gran empujón se lo dio el Ayuntamiento de Madrid cuando en 1991 le concedió el servicio de almacén y transporte de todo vehículo que estuviera en situación de abandono. Cuatro años después, les añadían los que la Policía de la capital iba retirando.

Posteriormente, la Unión Europea se encargó de poner orden en el sector. En España teníamos más de tres mil almacenes de desguace, muchos, sin garantías de cumplir con las normas legales y medioambientales. Estos espacios con filas y filas de coches “limpios” de todo signo que pudiera indicar que en su momento tuvieron una vida mejor, manchas de aceite y olor a carburante pasado (normalmente a la vista de todos en las carreteras de nuestro país), comenzaron a mirarse con lupa. Las empresas ahora tienen que asegurar que los vehículos se gestionan de manera ecológica. Por eso, los desguaces ya no son cementerios donde los coches pasan los últimos días de su existencia, son Centros Autorizados de Tratamiento.

Desguaces La Torre es uno de ellos y tiene más de doscientos mil metros cuadrados de superficie para dar servicios de todo tipo, divididos en seis naves. Se dedican a la venta y almacenamiento de piezas mecánicas, a desmontar, descontaminar y prensar los vehículos, una vez han quitado todo lo que pudiera aprovecharse. Y no sólo vender partes del coche da beneficios, si está interesado en deshacerse de su automóvil, a través de un cuestionario bastante simple que se puede encontrar en la página web, un equipo se pone en contacto después de revisar su coche y le ofrecerán una cantidad por él. Si le convence, una grúa se lo lleva y se olvida de más intermediarios.

Luis Miguel Rodríguez, el dueño de Desguaces La Torre no contento con lo conseguido en Torrejón de la Calzada con la planta de gestión de vehículos, planea terminar para 2015 el Museo de la Automoción. Desde 2010, se está construyendo el edificio principal que será un cilindro y en la fachada, averigüen el elemento protagonista: coches prensados. Todo a lo grande, porque no sólo pretende ser un lugar de exposición, sino de reuniones y eventos de cualquier tipo.

El rey de la chatarra (como apodaron a Rodríguez después de que empezara una relación con la nieta de Franco), emplea con contratos de larga duración a casi cuatrocientas personas, por eso, las cosas deben ir muy bien. Pero debería destinar algo más de los ingresos en su web corporativa, tiene un diseño bastante pobre y los vídeos que pretenden guiarnos por las instalaciones en una visita interactiva no tienen ni el diseño ni la calidad que se espera. Como recomiendan en una web con el mismo nombre de la empresa, pero con aspecto de blog (deberían revisarlo para que no haya confusión) con respecto a piezas relacionadas con la seguridad, hay que intentar no ahorrar en la imagen online de un gran negocio.