Cepsa: la primera petrolera privada de España

En 1929 comienza su andadura como empresa privada. Es uno de los grupos industriales más grandes de España y de Europa por su volumen de facturación. De las petroleras del continente, una de las dos que se han creado sin que ninguna institución pública haya financiación su salida al mercado. La otra es la Royal Dutch Shell, de capital inglés y holandés. Cepsa cuenta con una plantilla de más diez mil trabajadores repartidos por cuatros continentes.

Las Islas Canarias fueron el lugar elegido para establecer la sede porque la ley del monopolio de petróleos de finales de los años veinte, no permitía en la Península a ninguna petrolera privada. Como figura pública estaba CAMPSA (Compañía Arrendataria del Monopolio de Petróleos Sociedad Anónima), que se creó durante la dictadura de Primo de Rivera para que el Estado comenzara a gestionar los recursos energéticos del país, controlados en esas fechas por empresas extranjeras como Shell o Standard Oil. Cepsa se decidió por Tenerife por disponer de puerto con líneas internacionales.

Los árabes hacían acto de presencia en la petrolera ya en la década de los 80. Un fondo de inversión energético de Abu Dhabi, IPIC, que aumentó su poder dentro de Cepsa en 2009. Tanto el Banco Santander como Unión Fenosa, vendieron su lote de acciones (la primera agrupaba más de un 30% y la compañía eléctrica un 5%) a la entidad de Emiratos Árabes Unidos. Cada participación se traspasó por un valor de 33 euros. De esta forma se podía calcular el precio total de la empresa: casi 9.000 millones de euros.

Así IPIC se hacía con un 47% de Cepsa, siendo el segundo inversor de la petrolera. Algo más de poder en el accionariado tenía la empresa francesa Total, entre las primeras compañías especializadas en oro negro y gas del mundo, que agrupaba casi el 49% de las participaciones. En 2011, las negociaciones llegaron a buen puerto y los Emiratos Árabes compraban a los franceses todo lo que les quedaba por poseer de la primera petrolera privada de España. IPIC absorbe por completo Cepsa pagando 28 euros por acción, dejando a la empresa con un valor de 7.500 millones de euros. En dos años se ha dejado por el camino un buen pico de su precio.

Según los responsables de Cepsa este control total de IPIC no será para siempre, ya que podría sacar en unos años una parte a la Bolsa. Durante este tiempo, el plan de la petrolera es crecer para intentar mejorar su valor al salir al mercado bursátil.

Cepsa trabaja todas las etapas del petróleo. Se dedica a la extracción y la producción también de gas, refino del crudo, al transporte y a la comercialización de todos los derivados de las energías.