Ferrovial: creciendo en el exterior

Nacido en 1952 y presidido por Rafael del Pino, Ferrovial es el 10º grupo más potente de España, con unos ingresos de casi 15.000 millones de euros, una plantilla de más de 57.000 trabajadores y presencia en 15 países. Precisamente, esa proyección hacia el exterior (el 68% de los proyectos que tiene en su portfolio se encuentra lejos de España) ha sido una de las razones de la resistencia de la compañía al azote de la crisis, lo que, por supuesto, no significa que sus números no hayan acusado el batacazo de la construcción y el sector inmobiliario.

Desde 2008 Ferrovial ha apostado con particular interés por la diversificación de su actividad, la entrada en nuevos mercados y el adelgazamiento de la deuda. Ha empezado a trabajar en Estados Unidos (está trazando varias autopistas), se ha posicionado en Brasil (ha ganado un concurso para hacer una autovía y puja por un contrato para gestionar un aeropuerto) y tiene los ojos puestos en Australia. Además, cuenta con una posición consolidada en Reino Unido, Chile, Polonia y Canadá.

En cuanto al compromiso con la diversificación, el grupo pretende robustecer los negocios que no están directamente relacionados con la vivienda y la construcción; en este sentido, ha puesto el foco en el área de servicios, que en 2017 creció por encima del 20% en comparación con el ejercicio anterior. Por medio de varias filiales (Amey, Cespa y Ferroser), se encarga del mantenimiento y la conservación de infraestructuras y de la gestión de diversos servicios urbanos y medioambientales; su objetivo es que este tipo de tareas supongan una facturación de 4.000 millones de euros en 2018 (ahora constituyen algo menos de 3.000). De momento, se ha hecho con un contrato de Renfe para asumir la restauración en el AVE y en los trenes de larga distancia.

Ferrovial ha reestructurado su deuda mediante emisiones de bonos y ha emprendido importantes desinversiones; por ejemplo, se ha desecho de un 8,6% de Heathrow Airport Holdings, la empresa que gestiona el principal aeropuerto de Londres (mantiene una participación del 25%), con lo que se ha embolsado 460 millones de euros. Esta estrategia de adelgazamiento le ha permitido hacer algunas compras: la inglesa Enterprise y el 70% de la chilena Steel Ingeniería, con un precio de 21 millones de euros y perfecta para apuntalar la presencia de la compañía en el mercado de América Latina.