Forbes: la autoridad en los rankings

Los ojos del mundo siguen sus publicaciones con atención y curiosidad. Se trata de Forbes, la revista económico-financiera especializada en publicar rankings, tanto del área empresarial, como de las personas más ricas, poderosas e influyentes del planeta.

Que Carlos Slim es el hombre más rico del mundo o que Ángela Merkel es la mujer más poderosa… Estos son datos que son replicados como pan caliente en los telediarios, la red y, prácticamente, en todos los medios de comunicación y que, incluso, generan debate y opinión pública. Precisamente, esta popularidad ha convertido a la revista no sólo en un referente de información en los temas de rankings de riqueza y poder, sino en líder y autoridad indiscutible en el tema.

En efecto, desde hace 26 años, la revista fundada en 1917 por el economista financiero escocés B.C. Forbes ha sabido cubrir todos los frentes para que todo tipo de público, de una u otra forma, se interese por conocer los famosos listados. Algunos de sus rankings más populares son Forbes 400 que recoge a las 400 personas más ricas en Estados Unidos; Forbes 500, en referencia a las 500 empresas más grandes de Estados Unidos, y una larga relación donde se detallan las personas más ricas del mundo, las celebridades más ricas del mundo, las mujeres más poderosas del mundo, las celebridades más influyentes, los 20 menores de 25: jóvenes, ricos y famosos, las personas más ricas de España o los deportistas mejor pagados del mundo.

Evidentemente, no cualquiera es tenido en cuenta en un listado de Forbes. Para entrar, el principal requisito es tener una fortuna mínima de mil millones de dólares. Ya en cuestiones de clasificación, la revista tiene en consideración la cantidad neta de la fortuna, cómo se logró (por ejemplo, si fue conseguida a partir del trabajo o si fue heredada), el tipo de negocio con el que se ha conseguido la riqueza y, en segunda instancia, el lugar de residencia y la nacionalidad.

Aunque parezca un asunto trivial, los resultados de la revista despiertan en muchos de los enlistados algún que otro descontento. Este ha sido el caso de Alwaleed Bin Talal, un príncipe saudí que, este año, manifestó su enfado por el listado de los hombres más ricos del mundo. Según considera el magnate, el lugar 26 que ocupaba no correspondía con su nivel de riqueza, así que emitió un comunicado donde cuestionaba los criterios de la revista y decidió romper su relación con ella. Como era de esperar, la revista aprovechó para dedicarle un artículo donde criticaba la opulencia y egocentrismo del príncipe.

A pesar de que la revista ofrece diversa información sobre la economía y el sector financiero, es prácticamente conocida y posicionada enteramente gracias a sus listas. Listas no ajenas a las criticas, porque rankings como los diez personajes de ficción más ricos o los muertos más ricos del mundo son calificados por algunos como información light, inútil o que aporta poco valor. Aun así, el mercado demuestra que le atraen las comparativas y escalafones que ofrece Forbes, tal vez porque apela al espíritu de competencia que las personas llevan dentro o por una simple cuestión de curiosidad.