Jamón ibérico: producto tradicional que se adapta a las tendencias

El consumo ha caído pero las exportaciones crecen cada año. El jamón ibérico no ha sido un producto completamente regulado hasta ahora. Los negocios jamoneros se han ido adaptando a las nuevas modas, han facilitado el consumo con empaquetados y lonchas individuales. Ha creado nuevas figuras en torno al producto, como el cortador. España ocupa el octavo puesto en la lista mundial de países que exportan productos agroalimentarios.

El control del proceso de venta del jamón ibérico no se ha cumplido. Se confunden las denominaciones de origen con marcas comerciales y las empresas han aprovechado para promocionar sus productos con categorías que no existen en la clasificación oficial del Ministerio de Agricultura.

Italia ha sido el primer país que se ha apuntado a comerciar con el jamón ibérico, eso sí, llegado de Extremadura. El sector ha reclamado medidas de protección para que sólo se produzca jamón en las zonas históricas, las dehesas. Estos casos pueden suponer un problema para el negocio del ibérico español, viendo el beneficio y el uso que hacen los chinos del cerdo, mejor no dar ideas.

En el primer semestre de 2018, se han recaudado unos veinte millones de euros más que en el año anterior. Los vecinos Francia y Portugal, y también Alemania son los que más jamón consumen. Los europeos hacen que la balanza siga siendo positiva porque los envíos al resto del mundo han bajado. Una de las causas principales ha sido la prohibición al jamón español que hicieron Rusia y Argentina. El país gobernado por Cristina Kirchner acabó con las importaciones del producto español estrella, según la política, para proteger su mercado. Casualmente fue poco después de la expropiación de la petrolera YPF a Repsol, cuando las relaciones comerciales entre los dos países pasaban por su peor momento.

El éxito del producto y la cantidad de empresas dedicadas a su comercialización, han hecho que se aguce el ingenio para diferenciarse del resto. La simple página web con sistema de pago electrónico no es suficiente y se ha dado el paso a la comunicación 2.0. El secadero Jamones Abuxarra de la Alpujarra granadina creó la iniciativa “Apadrina un jamón” con la que pretende dar a conocer la marca a través de los vídeos de los interesados y su circulación por internet, los clientes no tienen ningún compromiso de compra. En el proceso de salazón, las patas ya llevan su placa identificativa con los nombres que cada cliente ha escogido para su criatura. A los felices padrinos les dicen el peso y les envían una foto. En la cartilla que recibe el cliente, puede ir completando los datos relativos a la curación del jamón que se les ofrece a través del canal de Youtube de la empresa y las redes sociales.