El mercado de las bicicletas, un sector al alza en España

En tiempos difíciles, cuando la situación económica marca el estilo de vida de las personas, hay que limitar el gasto para poder llegar a final de mes. El ahorro se ha convertido en el principal quebradero de cabeza para la mayoría de los españoles. Hay que recortar en todos los aspectos de la vida y el automóvil no se salva de la coyuntura. Por ello, las bicicletas se han convertido en el principal enemigo del mercado de coches, hasta el punto de que, en el último año, se han vendido más bicis que automóviles.

Un cambio de tendencia ha llevado a la industria de las bicicletas a lo más alto. En 2011, se vendieron en Europa más de 20 millones de bicicletas, mientras que la venta de automóviles apenas alcanzó los 14 millones.

El primer vehículo de dos ruedas de la historia ha vuelto a recuperar la magia de sus años dorados gracias a la crisis económica. Aunque no ha sido capaz de escapar a las garras de las nuevas tecnologías y a la bici tradicional le ha salido una pequeña rival, la bicicleta eléctrica (e-bici). Este tipo de vehículo incorpora una batería eléctrica y, durante el año 2017, sus ventas se incrementaron en un 22%.

El nuevo mercado de las bicis eléctricas ve el futuro con bastante optimismo y sus responsables prevén un crecimiento significativo a largo plazo. Para el año 2020, el sector espera vender bicicletas por valor de 8.200 millones de euros. El impacto del mercado de las bicis va en aumento y, a finales de este año, se espera superar el millón de unidades de e-bicis vendidas. Sin duda, más que el sector del automóvil, es el sector de los ciclomotores el que debe echarse a temblar, puesto que las e-bicis se contemplan como atractivas competidoras dentro del sector del transporte.

La bici se abre paso en la carretera y cada vez son más las personas que apuestan por este modo de vida sostenible. Las ciudades españolas ya se han apuntado a la moda de las bicis y los ayuntamientos han puesto al servicio de los ciudadanos bicicletas públicas por toda la ciudad para que se puedan mover libre y cómodamente. Por ejemplo, “Bicing” en Barcelona; “MyBici” en Madrid o “Sevici” en Sevilla. Precisamente, la capital andaluza dispone ya de 140 kilómetros de carril bici y el 6,6% de los desplazamientos habituales se realiza a través de este medio de transporte.

Sin duda, este mercado nuevo va a hacer temblar los cimientos del asentado sector automovilístico. De momento, las bicicletas están de moda y, en los tiempos que corren, se postulan como la mejor alternativa para el ahorro.

El lucrativo milagro de la dieta Dukan

Si existen cruceros para ligar, ¿por qué no para perder peso? Lo fleta la compañía MSC, que ofrece a sus clientes fantásticos tours por el Mediterráneo al amparo del nutricionista galo Pierre Dukan, padre de una de las dietas más populares jamás diseñadas y autor del best seller No puedo adelgazar, del que ha vendido más de diez millones de ejemplares (y en quince idiomas). A bordo, el pasajero recibe un kit de bienvenida; es sometido a estudios de salud y tiene la oportunidad de disfrutar de talleres de cocina, charlas sobre productos milagrosos y encuentros con el carismático y entrañable Dukan. Un planazo.

La dieta del gurú francés se desarrolla en cuatro fases (la primera es la más estricta; la última, la más laxa) y se basa en el consumo de alimentos ricos en proteínas (lo cual resulta perjudicial para los riñones y el hígado, de ahí que haya que beber mucha agua durante el proceso) y en la preparación de platos con un ingrediente sagrado: salvado de avena, fuente de fibra (algo que les viene de perlas a los intestinos, dado el poder del método para estreñir al personal) y con un incalificable sabor a nada.

Denostado por la mayoría de los médicos, pero con el aval de Jennifer López y Catalina de Cambridge (Katle Middleton), el método promete resultados mágicos en poco tiempo, por lo que cuenta con millones de fans en todo el mundo. Gente que no teme ni al efecto rebote (casi garantizado), ni al malestar durante las etapas iniciales (el propio autor recomienda hacer poco ejercicio), ni al riesgo de intoxicación inherente a la ingesta excesiva de proteínas. Sin embargo, el autor asegura que su dieta Dukan es saludable y eficaz. Y, además, permite inflarse a refrescos light (¿gas?, ¿aspartamo? ¿a quién le importan?) y a alimentos autorizados (exactamente, cien: 78 desde el principio y 22 más a partir de la segunda fase).

Lo cierto es que, después de 30 años en el ajo, a Pierre Dukan el negocio le ha salido redondo. Además de con la marca de un crucero, cuenta con una tienda virtual de libros y de productos específicos que también se distribuyen en comercios tradicionales (han hecho furor las especialidades a partir de konjac, las bayas de goji y los preparados de repostería a base de… ¡salvado de avena!) y ofrece un servicio de coaching online personalizado cuyo precio depende de los kilos que el usuario deba quitarse de encima (y con asesoramiento telefónico desde un call center con sede en París atendido por operadores que NO son nutricionistas).

El faraónico Hospital de Toledo

A punto de recomenzar las obras, el nuevo Hospital de Toledo se alza como una muestra más de la bonanza económica creada mediante la burbuja inmobiliaria. Dinero público invertido de forma masiva en una infraestructura que, no por necesaria, debería obviar los parámetros de lógica y racionalidad. No es de recibo que una obra adjudicada en apenas 300 millones de euros supera dicha cantidad cuando fue paralizada. En ese momento, justo con el cambio de gobierno en la comunidad de Castilla-La Mancha, el gobierno de María Dolores de Cospedal decidió intervenir y revisar los planes. En ese momento, con solo el 34% de la construcción ejecutada (se inició la obra en 2007) ya se habían gastado 362 millones de euros.

El nuevo Hospital de Toledo pretendía solventar las carencias de la antigua infraestructura (el hospital Virgen de la Salud), a la que iba a sustituir, y convertirse en un centro de referencia. Para ello, se configuró como un hospital universitario capaz de prestar sus servicios a toda la región. Y para ello, se planificaron varios edificios sobre una parcela de 341.000 metros cuadrados y algún que otro lujo. Basta mencionar algunas cifras, como inodoros de 600 euros, platos de ducha de más de 300 euros y urinarios por encima de los 400 euros.

Caros o no, lo cierto es que, al fin y al cabo, dichos elementos iban a tener cierta utilidad. Más cuestionables son los lujos innecesarios. Por ejemplo, zócalos de azulejo portugués cuyo precio ronda los 83 euros el metro cuadrado. Azulejos con los que se iban a recubrir más de 2.500 metros cuadrados. Y los que no iban a adornarse con este tipo de azulejo, se ornamentaban con mármol específicamente diseñado para el hospital. Resultado: 43 euros cada pieza.

También se planificó un lucernario de 750.000 euros cuya limpieza se estima en cinco mil euros. Aunque más cara es la limpieza de la fachada principal: veinte mil euros cada vez que se adecentara el muro de cristal de siete mil metros cuadrados. A todo ello, se suman acabados duplicados, 200 locales de consulta cada uno con seis despachos para los médicos, 2.500 kilómetros de cable eléctrico y un consumo eléctrico estimado en trece millones de euros al año consecuencia de la necesidad de climatizar los enormes espacios del edificio.

A este respecto, basta indicar que dentro del complejo se diseñó una plaza cuyas dimensiones la convertían en la más grande de la ciudad de Toledo o que el laboratorio iba a ocupar siete plantas y dos mil metros cuadrados. Eso sí, redondos, con la dificultad añadida de adecuar el mobiliario y toda la maquinaria precisa en este tipo de instalaciones y que se caracteriza por ser rectangular.

Tras la paralización y el rediseño de la obra, el hospital toledano pierde cien mil metros cuadrados de superficie y parte de sus servicios serán externalizados y privatizados. Los obreros volverán a principios de año a poner en marcha una obra a la que aun habrá que destinar unos cientos de millones de euros más antes de ver a los primeros pacientes cruzar sus puertas.

El éxito de las carreras populares: el fenómeno del running

En los últimos años las carreras populares se han convertido en una actividad de moda. Cada fin de semana hay miles de corredores dispuestos a hacer lo que más les gusta por las calles de su ciudad. Una cita que solo requiere voluntad personal, mucho fondo y ganas de competir. Cada año se hacen en España cientos de carreras populares. Por una buena causa como es el cáncer o por tradición como la San Silvestre, lo importante de estas carreras es correr por encima de todo. Hay muchas personas que se preparan diariamente para poder soportar tantos kilómetros corriendo. Correr es un ejercicio que necesita mucha fuerza de voluntad, pero con el que se pueden obtener grandes recompensas.

Ponerse un chándal, un jersey, y atarse las zapatillas de running. Estos son los pasos a seguir antes de salir a la calle a correr. Es una actividad que no necesita de grandes infraestructuras ni material caro. Correr es barato y ayuda a mantenerse en forma. Aunque lo mejor es el afán de superación que provoca en los corredores. Cada día se pueden ir poniendo límites más alejados para ir superándolos. Por ejemplo, una persona que corra 4 kilómetros en 1 hora, puede poco a poco aumentar su velocidad para bajar su propia marca. Así, en un par de semanas es posible que en ese tiempo consiga correr uno o dos kilómetros más. La superación humana es uno de los factores que más nos ayudan a luchar cada día.

Algunas carreras populares tienen su origen en algún motivo solidario. Por el cáncer de mama, contra la violencia machista, por la paz o por el medio ambiente son algunos de los títulos de los maratones solidarios. Además hay carreras populares que tienen una gran tradición. Es el caso de la carrera popular San Silvestre. Ésta se celebra cada 31 de diciembre en ciudades como Pamplona, Sevilla o Valencia, aunque la que más ediciones ha celebrado es la de Madrid. Conocida como la San Silvestre Vallecana consigue que más de 30.000 corredores se hagan con las calles de la capital en la tarde del último día del año. Es su XXI edición y en ella son 10 los kilómetros que deben superar sus participantes para llegar a la meta.

Inscribirse a cualquier tipo de carrera es algo muy sencillo. Generalmente los interesados pueden acercarse a alguna sede en la que apuntan a los participantes y entregan las camisetas con los dorsales. Ahora es muy común que los corredores puedan hacerlo a través de Internet. Con la llegada de las nuevas tecnologías se ha agilizado mucho este proceso. Rellenando una ficha con los datos personales, el sistema automáticamente registra a los participantes y les da un número de dorsal. De esta forma, el mismo día de la carrera pero unas horas antes, los corredores deberán acercarse a recoger su dorsal. Una vez se da el pistoletazo de salida comienza un nuevo recorrido para llegar a la meta.

Desguaces La Torre, un negocio basado en la venta de piezas de coche

De recibir coches procedentes de compañías de seguros después de accidentes o averías, o de algún particular de la zona que decidía ahorrarse un dinerillo comprando piezas en la década de los 80, a lograr beneficios nada despreciables para una compañía que empieza con lo mínimo en la actualidad. Desguaces La Torre ha facturado más de cien millones de euros en un año.

Una empresa discreta de despiece de coches que ha ido creciendo hasta convertirse en un verdadero imperio. El primer gran empujón se lo dio el Ayuntamiento de Madrid cuando en 1991 le concedió el servicio de almacén y transporte de todo vehículo que estuviera en situación de abandono. Cuatro años después, les añadían los que la Policía de la capital iba retirando.

Posteriormente, la Unión Europea se encargó de poner orden en el sector. En España teníamos más de tres mil almacenes de desguace, muchos, sin garantías de cumplir con las normas legales y medioambientales. Estos espacios con filas y filas de coches “limpios” de todo signo que pudiera indicar que en su momento tuvieron una vida mejor, manchas de aceite y olor a carburante pasado (normalmente a la vista de todos en las carreteras de nuestro país), comenzaron a mirarse con lupa. Las empresas ahora tienen que asegurar que los vehículos se gestionan de manera ecológica. Por eso, los desguaces ya no son cementerios donde los coches pasan los últimos días de su existencia, son Centros Autorizados de Tratamiento.

Desguaces La Torre es uno de ellos y tiene más de doscientos mil metros cuadrados de superficie para dar servicios de todo tipo, divididos en seis naves. Se dedican a la venta y almacenamiento de piezas mecánicas, a desmontar, descontaminar y prensar los vehículos, una vez han quitado todo lo que pudiera aprovecharse. Y no sólo vender partes del coche da beneficios, si está interesado en deshacerse de su automóvil, a través de un cuestionario bastante simple que se puede encontrar en la página web, un equipo se pone en contacto después de revisar su coche y le ofrecerán una cantidad por él. Si le convence, una grúa se lo lleva y se olvida de más intermediarios.

Luis Miguel Rodríguez, el dueño de Desguaces La Torre no contento con lo conseguido en Torrejón de la Calzada con la planta de gestión de vehículos, planea terminar para 2015 el Museo de la Automoción. Desde 2010, se está construyendo el edificio principal que será un cilindro y en la fachada, averigüen el elemento protagonista: coches prensados. Todo a lo grande, porque no sólo pretende ser un lugar de exposición, sino de reuniones y eventos de cualquier tipo.

El rey de la chatarra (como apodaron a Rodríguez después de que empezara una relación con la nieta de Franco), emplea con contratos de larga duración a casi cuatrocientas personas, por eso, las cosas deben ir muy bien. Pero debería destinar algo más de los ingresos en su web corporativa, tiene un diseño bastante pobre y los vídeos que pretenden guiarnos por las instalaciones en una visita interactiva no tienen ni el diseño ni la calidad que se espera. Como recomiendan en una web con el mismo nombre de la empresa, pero con aspecto de blog (deberían revisarlo para que no haya confusión) con respecto a piezas relacionadas con la seguridad, hay que intentar no ahorrar en la imagen online de un gran negocio.

DealExtreme: el gran bazar chino de tecnología

Desde una camiseta, pasando por una cámara de fotos hasta una bombilla, productos que sólo conviven bajo el mismo techo en una gran superficie o sí, en un supermercado chino. Esto es DealExtreme, pero en el comercio online. Una macro tienda que se creó en 2005 y se especializaba en la venta de linternas. En la actualidad cuenta con más de 110.000 objetos.

Sus bazas principales: los precios bajos, aunque hay hueco para las sorpresas (pueden cambiarlos de un día para otro sin necesidad de que el cliente se entere de nada); y los gastos de envío gratuitos, a partir de un pedido de 11 euros, no hay que pagar nada por recibir el encargo. Eso sí, en el caso de que se necesite el producto con relativa urgencia, mejor tener paciencia con DealExtreme. Los plazos de entrega no bajan de las dos semanas.

La electrónica es la protagonista de esta tienda online que tiene su cuartel general en Hong Kong. Se pueden encontrar ordenadores portátiles por 90 euros o cámaras digitales por 30 euros. Copian el diseño de las grandes marcas y le colocan precios que llaman verdaderamente la atención viendo el panorama del mercado tecnológico.

Por otro lado, no sólo de productos “serios” vive DealExtreme. La sección de artículos que como máximo cuestan 1,5 euros merece un recorrido para observar el catálogo de esta tienda. Desde un anillo de cuerda de acero inoxidable hasta un pendiente anunciado como ‘oro’ que resulta ser zinc.

En 2013, los usuarios que no se manejaran con el inglés o el chino, ya podían leer en español las características de lo que estaban comprando y entender algo más el funcionamiento de la página. No del todo, porque ni la política de devolución o cualquier duda que pueda surgir por los plazos de entrega están traducidos al español. Una traducción que deja mucho que desear y no adaptada al mercado europeo porque la moneda en que valoran los artículos es el dólar.

Con la aplicación para móviles y tabletas no se echa en falta el ordenador para elegir la compra, está bastante trabajada y es fácil navegar y encontrar la pieza en la que se esté interesado pero no se puede terminar el proceso. Una vez se añade al carrito el producto, remite al navegador de internet para realizar el pago. Un inconveniente para el consumidor que, probablemente, le está restando ganancias a la compañía de los usuarios que prefieren hacer la compra de forma inmediata.

Daytrading o negociación intradía: desde Óliver Vélez hasta Josef Ajram

Básicamente, el daytrading consiste en la compra y venta de diferentes instrumentos financieros con el objeto de conseguir beneficios por la diferencia entre el precio de compra y el precio de venta. Se puede operar con prácticamente cualquier instrumento financiero (divisas, opciones, acciones, futuros), pero una de las condiciones del daytrading o negociación intradía es que las operaciones se abren y cierran en un mismo día. Es decir, durante la misma sesión bursátil. Así la cosas, si alguien opera como daytrading en la Bolsa de Madrid, realizará todas sus operaciones durante el horario en el que permanece activa la sesión en un único día.

En un principio, este tipo de actividad bursátil estaba prácticamente reservado a compañías financieras que disponían de acceso a los datos del mercado y a los medios de intercambio. Sin embargo, las nuevas tecnologías de comunicación, especialmente Internet, ha convertido el daytrading en un tipo de operación bursátil que pueden realizar los traders individuales a muy bajo coste.

Existen diferentes estilos de “negociación intradía”. En general, cada trader diseña sus propios sistemas, aunque se pueden encontrar desde los que mantienen sus posiciones abiertas muy poco tiempo (segundos o minutos), conocido como “scalping”, hasta aquellos que se mantienen alerta a los movimientos del mercado y mantienen las operaciones abiertas hasta poco antes del fin de la sesión, conocido como “swing trading”.

En cualquier caso, este tipo de operaciones requieren una alta flexibilidad por parte de los traders y una buena dosis de conocimiento y experiencia para intuir las tendencias del mercado. De partida, se pueden identificar tres tipos básicos para operar mediante el daytrading. Por un lado, el trading de seguimiento de tendencia que busca operar en la dirección predominante en el mercado. En el sentido opuesto, se encuentra el trading que opera en contra de la tendencia del mercado, de tal forma que busca las ganancias en los movimientos correctores del mercado. Por último, se encuentran los traders de rangos, que aprovechan los mercados laterales donde los activos se mueven entre dos precios y se posicionan dependiendo del lugar en el cual se encuentre el precio.

Esta forma de operar en Bolsa requiere de un buen conocimiento y experiencia en el mercado. Dado que se trata de realizar varias operaciones en un sólo día, se debe estar bastante atento. Para muchos, es un tipo de actividad bursátil que se ve acompañada de cierta adicción a la acción y la adrenalina. De igual forma, muchos de los daytraders que han tenido cierto éxito, han publicado libros y manuales en le que explican sus métodos. Son los casos de Óliver Vélez y de Josef Ajram, entre otros. El primero explica sus estrategias para operar en el mercado americano y cómo realizar “micro inversión” y swing trading.

Ajram, por su parte, se ha hecho conocido en España por combinar sus actividades en la Bolsa como por su afición y éxito en el deporte de ultrafondo, pues ha sido el primer español en acaba un Ultra-Man. Su aparición en programas de radio y televisión le ha convertido en una figura pública que desarrolla, además, conferencias y cursos de trading. No es difícil escucharle confesar cómo en un sólo día ha ganado y ha perdido mucho dinero mediante una actividad que define como “pura adrenalina”.

Curiosidades sobre el chocolate

El chocolate es un alimento elaborado con azúcar y cacao que surgió cerca del año 1.000 antes de cristo. El árbol del cacao es original de los valles fluviales de Sudamérica, aunque fueron los mayas los que posteriormente lo trasladaron a México antes del siglo VII. El cacao es un fruto que está contenido en vainas de entre 25 y 30 granos que miden unos dos centímetros de largo. El primer europeo en conocer este árbol fue Cristobal Colón cuando en 1502 los indígenas le obsequiaron con cacao en Honduras ya que para ellos era su moneda de cambio.

Un fruto que existe desde hace miles de años y que todavía hoy sigue siendo uno de los ingredientes favoritos para la humanidad. La mayoría de personas lo ingieren en el momento del postre o cuando les pica el gusanillo del hambre. Los principales países productores de cacao son: Brasil, Indonesia, Ghana, Ecuador y Costa de Marfil. Aunque hay muchos otros países en los que se cultiva debido al gran volumen de demanda de este producto. No solamente se utiliza para comer sino que en 2012 atravesó el mundo culinario para llegar a la moda. En el Salon du Chocolat de Zurich se expusieron trajes fabricados completamente por chocolate.

Existen diversos tipos de este alimento que lo convierten en uno de los más consumidos del planeta. El chocolate negro es el más puro ya que es el resultado de mezclar la pasta y la manteca de cacao con azúcar, sin añadirle ningún otro producto. El de cobertura es el que utilizan los chocolateros como materia prima. También hay una variedad para servir a la taza que lleva un porcentaje de harina de maíz para aumentar su espesor y poder tomarlo como una bebida caliente. El chocolate con leche es el más utilizado y se crea con un alto porcentaje de leche añadida para darle más dulzor. Según un estudio este es el preferido del 80 por ciento de la población mundial. Por último, existe una variedad que es el chocolate blanco y el chocolate relleno.

Según los últimos datos de consumo de este alimento, los españoles consumimos cerca de 3 kilos y medio de chocolate al año. Un porcentaje muy bajo si tenemos en cuenta que hay muchos países europeos que superan los 9 kilos de media al año. Y es que contiene una sustancia química que ayuda a contrarrestar la depresión, por lo que su ingesta puede animar al consumidor y hacerlo un poco más feliz. Incluso en la antigüedad se consideraba como un tipo de viagra, ya que sus nutrientes producen una fuerte fuente de energía. Además está considerado como un afrodisíaco debido al sensual placer derivado de su consumo. Aunque un consumo excesivo podría alterar el sistema nervioso.

Incluso se ha comprobado que cuando una persona está enamorada su cerebro produce feniletilamina, una sustancia que el chocolate es capaz de provocar en las personas que lo ingieran. Este alimento rico en proteínas tiene muchos beneficios para el ser humano ya que está demostrado que nos hace más inteligentes. Según un estudio existe relación entre el número de premios nobel de un país y el consumo medio de chocolate de sus habitantes. Beneficioso o no, lo cierto es que el chocolate es un alimento que provoca un verdadero placer en el momento de su ingesta.

¿Cuánto cuesta divorciarse?

Poner el punto y final a una relación no sólo conlleva malos ratos en lo sentimental. Según esté la economía de cada cual, también puede ser un buen palo para los ahorros. Dependiendo de si la relación ha acabado bien o todo lo contrario, los costes pueden llegar a variar bastante.

Podemos llevar el trámite de diferente manera. Por un lado, cualquiera de las dos personas (siempre que se haya contado con el consentimiento del otro), o ambos pueden presentar la solicitud en el juzgado, lo que se llamaría un divorcio de mutuo acuerdo. Es la opción más aconsejable porque es más sencilla y rápida de resolver, y lo más importante: es más barato. Cuando hablamos del divorcio contencioso, la perspectiva cambia. El que quiere hacer efectiva la separación legalmente, se convierte en el demandante y debe esperar que una sentencia determine la disolución del matrimonio. Esto puede llevar mucho tiempo porque, normalmente, en ese documento se detallan el reparto de bienes en común o los efectos que tendrá en el futuro, algo que afectará seguramente la economía de la ex pareja. Por tanto, dos partes enfrentadas que necesitarán un juez para acabar con el conflicto. Aunque siempre puede intentar arreglarlo de la mejor forma y convertirlo en mutuo acuerdo firmando un convenio regulador.

Tres meses es el plazo mínimo que tiene que haber pasado desde que se celebró el matrimonio, para solicitar el divorcio en cualquiera de los casos. Lo que se paga por cada trámite es diferente. De esta manera, una disolución definitiva del matrimonio de mutuo acuerdo puede salir por unos 700 hasta 1.200 euros (de aquí unos 200 euros van para el procurador, que junto con el abogado presentan la demanda). Se puede compartir al letrado, con esto se ahorra dinero y tiempo.

Desde 2005, ya no es necesario pasar por la fase de solicitar la separación si no se quiere, por eso, se conoce a este tipo de acuerdo entre los cónyuges como divorcio exprés. No implica desplazarse al despacho de ningún abogado para dar indicaciones sobre cómo redactar el convenio regulador, tanto por email como teléfono se pueden comenzar a mover las diligencias. Al juzgado sólo nos obligarían a ir en el momento de la firma para ratificar todo. Ronda los 500 euros.

La modalidad contenciosa sube el precio porque dependerá de más circunstancias: si hay hijos menores de por medio, vivienda u otras propiedades que necesiten ser repartidas… No suele bajar de los 1.000 euros.

Se pueden evitar estos gastos siempre que se cumplan con ciertos requisitos. Está la posibilidad de tener ayuda jurídica gratis para todo el proceso. Para conseguirlo, tiene que ser ciudadano de la Unión Europea y que los ingresos no sobrepasen en dos veces o tres (va variando dependiendo del número de integrantes de la familia) el IPREM (un indicador de renta) que en 2018 son más de 7.000 euros. Y otra opción (que se ha recogido en el anteproyecto de Ley de Jurisdicción Voluntaria de Gallardón), ir al notario, siempre que sea mutuo acuerdo y no haya niños menores o discapacitados en el matrimonio. Por 95 euros, está todo resuelto.

Concurso de acreedores voluntario: qué es y cómo afecta a los trabajadores

El Concurso de Acreedores es una figura jurídica de relativo nuevo cuño, ya que surge en el año 2003 para agrupar los anteriores estados de suspensión de pagos y quiebra. De hecho, a través del concurso de acreedores se ha dado salida a la mediación judicial de las situaciones de insolvencia –el caso en que una persona física o jurídica es incapaz de afrontar todas sus deudas—tanto de empresas como de particulares a través de un mecanismo único.

En sí el proceso de concurso de acreedores es sencillo de entender. No es otra cosa que intentar poner de acuerdo a aquellos a quien la empresa o persona debe dinero sobre la manera en la que se saldarán las deudas. En el concurso de acreedores deben personarse todas aquellas personas (o sus representantes) de las que la empresa o el particular es deudor sean estas personas proveedores, trabajadores, entidades financieras e incluso accionistas. El concurso implica por lo general quitas en las deudas que la empresa ha contraído y por tanto pérdidas para aquellos a quienes se debe dinero.

El procedimiento voluntario es aquel por el cual el propio empresario, en previsión de entrar en una situación de insolvencia solicita a la autoridad judicial el concurso de acreedores. La ley estipula que para que el concurso sea voluntario éste debe ser solicitado por la empresa bien cuando la situación de insolvencia es previsible –por pérdida de un contrato, por un brusco descenso de ingresos, por un accidente que puede implicar una parálisis en el negocio— y aún no se han producido impagos o en el plazo de dos meses siguientes al momento en que se reconoce la situación de insolvencia.

Si son los acreedores quienes solicitan al juez el concurso de la empresa entonces algunas de las ventajas que tiene el procedimiento voluntario para el empresario desaparecen, por ejemplo, en caso de concurso forzoso se investigará si su gestión de la empresa es punible y si el empresario debe hacer frente a las deudas incluso con su patrimonio personal.

Como hemos dicho, los trabajadores son parte interesada en un concurso de acreedores voluntario; más aún si se da el caso de que la empresa no les haya pagado algunas de las nóminas anteriores a la fecha en que solicitó la intervención. Esta situación, por desgracia, no es del todo inusual.

La situación de concurso puede llevar a una reducción de plantilla a través de un Expediente de Regulación de Empleo (ERE). Por ello los trabajadores deben seguir yendo a su puesto de trabajo incluso si la empresa está en concurso para evitar un posible despido justificado que no daría derecho a indemnización. Mientras la empresa cuente con la posibilidad de seguir abonando los salarios, el administrador judicial impuesto por el juez en el marco del concurso de acreedores seguirá pagando las nóminas.

En caso de que la empresa no tenga liquidez para hacer frente a los pagos, es posible que se ponga en marcha un ERE. En los casos de ERE durante un concurso de acreedores, la negociación del mismo y su ejecución suele ser más rápida que en condiciones normales y el trabajador podrá acceder a la prestación por desempleo en un plazo más corto, además de a la indemnización por despido recogida en el expediente.

Para obtener la indemnización el trabajador afectado por el ERE debe solicitarla a través del Fondo de Garantía Social (FOGASA) dependiente del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social. El trabajador tiene un año a partir de la formalización del ERE para solicitar ante el FOGASA la indemnización.

En los casos en los que a los trabajadores se les adeuden salarios, estos deberán presentarse al concurso de acreedores como tales. En un plazo de un mes a la publicación oficial de la situación concursal de la empresa deberán notificar esta deuda al administrador que el juez imponga a la empresa para que este la tome en consideración.

Hay que señalar que los trabajadores de una empresa en situación concursal pueden verse desprotegidos en tanto deben intentar mantenerse en su puesto laboral, aun cuando no perciban sus salarios e incluso llegando a perder su empleo si se lleva a cabo un ERE. Pero es también cierto que el procedimiento de concurso de acreedores no siempre es la antesala a la liquidación de la empresa sino que en ocasiones sirve para afrontar una situación difícil para la misma. Si la empresa consigue reestructurar sus deudas y volver a ser solvente es la mejor solución para todos ya que los trabajadores podrán conservar su empleo y el negocio seguirá adelante.